oración

si yo fuera peregrina de mi misma
si llegara a la dulce
posada esmeralda
del corazón

lunes, 12 de octubre de 2015

CATAVIENTOS, cuaderno de Grecia 1_los preliminares



los hilos de colores que se ponen en las velas para saber catar los vientos se han vuelto cabellos, olas, pájaros, sueños...

Hoy, 12 de octubre, día del Pilar, el Ralip, velero de dos palos, saldrá del mar Griego para pasar el invierno en dique seco en la hermosa isla Aegina.  A Fernando, su capitán, quien tan generosamente nos acogió en las últimas travesías de la temporada, le aguardan nuevas rutas con su caravana. Verdadero peregrino de espíritu libre, a él y al amor que profesa su barco, van dedicadas estas notas del viaje que compartimos, con gratitud y un brindis de orujo.


///La noche antes de mi partida es incómoda, duermo en el despachito, apretada entre paredes forradas de estanterías, cajoneras y el ancho escritorio que tiene estampadas en su cristal flores y mariquitas. El escritorio de la Reina Coralina, una especie de bola de cristal aplanada como un mapa mundi, sobre la que, en tantas horas, me he acodado para escribir. Ahora ya no escribo ahí, no puedo. Tampoco frecuento las estanterías, y eso que todo el grueso de mi trabajo como directora de escena y como escritora lo he almacenado en los altos de los armarios. Creando espacio para lo nuevo, dije a los amigos que me ayudaban a subir las cajas.

La pequeña maleta y la mochila están al lado de la puerta. Fernando Biólogo ha insitido en que llevemos pocas cosas, porque en un barco hay poco espacio. No me cuesta nada hacer una maleta sobria. La cuestión de los pies es la que más abulta; además de las sandalias que llevaré puestas meto unas deportivas, porque un zapato cerrado puede ser vital si tenemos que andar por islas pedregosas, unas cangrejeras, porque si estoy nadando por la costa y quiero subirme a unas rocas -con lo sensibles que tengo las plantas de los pies las voy a necesitar-, y unas chanclas para moverme por el barco. Luego descubriré que por el barco hay que ir descalzo, pero aún así las chanclas me vienen muy bien para los días de lluvia. En el calzado acierto porque todo me va a servir.

Tendré un vestido oficial, un “hiperponible”, y anilizando los pros y contras de cada una de las prendas del armario me he decantado por el vestido de lunares. Los lunares me dan alegría. No son muy griegos, bien es cierto, pero llevar un vestidito de vuelo cuyo motivo es la noche profunda salpicada de lunas llenas me parece un bonito poema téxtil para brindar a las islas. Ayer, en un rapto, me fui a El Corte Inglés de Can Dragó a ver si quedaba alguna ganga en las rebajas de bañadores. Y sí, estrenaré un par de biquinis, mira que bien, aunque ni bien el capitán se ponga en cueros haré lo propio, porque a la mar me gusta entregarme con toda la piel en su inocencia. Completo con un pantalón fino, una camisa de manga larga, dos camisetas, una chaqueta de forro polar y capucha por si las noches traen mucho relente, una falda vaquera que solo me pondré la mañana de mi marcha, calcetines y mudas.

A las 5.30 de la madrugada pliego la cama donde apenas dormí. Aún me da tiempo a transplantar la pequeña planta que compré hace unos días. La siento contenta, respirando en un tiesto mayor. Me despido de mi pequeño bosque y cierro la puerta con cautela y dos vueltas de llave.

lunes, 14 de septiembre de 2015

In the pines, una balada negra

Adopto esta hermosa canción llena de misterio,

una pregunta que se reitera

una melodía que vaga como el ulular de viento frío

una historia inquietante,

black girl, black girl

anidas en mi garganta,

empiezo a ensayarte para el nuevo proyecto que ha de venir


miércoles, 6 de mayo de 2015

Los descansos y los días ibicencos (2)

Entre las rocas, bandadas de peces me saludan. Son muy prudentes, nos miramos a cierta distancia. Los más pequeños casi me dejan atravesar su nube sin grandes aspavientos y huídas. Este agua transparente y gozosa, esta alegría animal. Al salir de la playa ya comienzan los pinos y la laderita con profusión de flores amarillas, lilas, violetas, blancas, rosadas. Me fijo en una de tallo largo y cabeza redonda formada por un montón de pétalos alargados y duros. Mi prima Teresa, bióloga, me enseñó a distinguirla en los largos paseos que dimos por Lores. Es la flor del ajo. Toco con delicadeza los pétalos y me llevo las yemas a la nariz. Sí, he acertado. Arranco dos flores que al final del tallo presentan su pequeño bulbo salvaje. En casa bato dos magníficos huevos verdaderamente ecológicos -un compañero de trabajo se los trae a mi amigo de sus propias gallinas-. Esparzo los pétalos y hago una tortilla preciosa, una obra de arte. La luna, también blanca y rosada, se llena lentamente sobre mi cabeza.

//
El domingo por la noche vamos a la Milonga Gaucha a Ibiza. Un rato antes he estado en la orilla de la mar, mirando a la luna llena y su camino brillante como una alfombra mágica cubriendo las aguas. Sobre ese lecho de agua plateada he depositado mi oración y mis lágrimas. Los veo caminar, ascender, entrar en la redonda puerta de la luna. Ya en la entrada de la casa, entre los rosales amarillos encuentro a Ignacio con las llaves del coche en la mano. Me decido de repente y nos vamos juntos a bailar. Yo no sé, por otra parte, bailar tango, pero Marcelo, que es el anfitrión de la milonga, me saca a la pista y camino hacia atrás escuchando el ritmo, apilándome contra su pecho, fluyendo hacia atrás; porque las mujeres en el tango viajan de espaldas. Al finalizar mis compañeras de milonga aseguran que lo he hecho muy bien. Hablamos, comentamos los giros de los danzantes, Cristinne insiste en que vea un vídeo del gran Gabito. También bailamos una chacarera, tres hombres de un lado, tres mujeres de otro, batiendo palmas, acercándonos al centro, alejándonos, volviendo a acercarnos, girando, y el ritmo del folklore me hace reir. Al volver a casa le cuento a Ignacio cómo he disfrutado en cada verano de los viajes nocturnos en coche, ese olor y esa sensación tan inefable del campo nocturno, de los pinos fantasmas apareciéndose y dejando tras de sí un rastro de olor aún caliente por todo el sol que les cayó en el día. La noche de primavera es distinta, pero la emoción está aquí, en el pecho. Al llegar a San Carlos le pido que se desvíe para ver la carabana de Raimundo, donde me alojé el primer verano gracias a la generosidad de mi amigo, y donde él mismo ha vivido tanto tiempo. No vemos nada, claro, porque todo está oscuro, pero con los ojos de la memoria aprovechamos la penumbra para iluminar recuerdos, los caracoles que hacían fila en el murete de piedra, el señor Carlos con el que tuvimos tan linda conversación, y sobre todo Catalina, la madre del hombre que alquilaba la carabana, una mujer muy vieja y encantadora que no había salido de la isla nunca. Ignacio me cuenta que grabó la última conversación que sostuvieron antes de que ella muriese. Está apenado porque no sabe dónde está ahora esa conversación. Yo pienso en todas  las conversaciones memorables que uno tiene en su vida, ¿quedarán inscritas en la banda sonora del aire?, ¿las escuchará de nuevo algún dios en su radio, mientras emprende un viaje hacia la construcción de nuevos universos?

viernes, 1 de mayo de 2015

Los descansos y los días ibizencos

Día azul. Estrías de nubes en el cielo. Camino costeando por pequeños senderos. A veces el olor de los pinos llega como una ola magnánima, cubriéndome de alegría, esa alegría sutil que trae el perfume. Un coche se para y me pregunta con toda confianza, como si fuera una lugareña, y yo respondo con todas las ganas, sugiero pequeños cambios en su ruta. Nos miramos a los ojos, nos deseamos el mejor de los días. Voy sola por el camino. Hierbas altas que se cimbran, muchas flores en las cunetas, de todos los colores, campos tranquilos. Bajo la empinada cuesta y me recibe Aiguas Blancas, bella y a esta hora temprana casi desnuda, como la muchacha que me saluda. Me sumerjo en las aguas nuevas de mayo, dulcemente frías. Gracias a las gafas de buceo puedo dar los buenos días a algunos peces. Hoy me parece el mejor de los oficios, estar viva y ser educada con todo compañero de viaje.

//
Tarde ventosa, que si sí, que si no, me llevo un jersey fino por si acaso echado a los hombros. Me han dicho que si cojo esta bifurcación podré atravesar la montaña y llegar andando hasta el Pou des Lleó, mi lugar favorito en la isla. La subida es amable, las orillas verdes, casas diseminadas y medio escondidas. Una se vende, no me cuesta imaginarme viviendo en ella. Por un momento dudo y tuerzo a mi izquierda. un ataque de tos me hace verter lágrimas, todavía estoy saliendo del catarro, no puedo parar, es desquiciante. Vuelvo sobre mis pasos. la tos me ha dado miedo, como de morir tontamente, y desecada, porque no llevo agua, no llevo nada en las manos. Un perrillo me está esperando, parece un cachorrillo. me mira serio. Lo acaricio. Anda unos pasos en pos y se gira. Comprendo que, como en las leyendas, un animal ha salido a mi encuentro para enseñarme el verdadero camino. Hécate está de mi parte. El perrillo me señala el camino de tierra que antes desheché, sorprendentemente mi tos se calma. Ahora el camino es todavía más bello. Unas cabras en un campo me miran curiosas mientras ramonean sus yuyos. Dos conejos salen disparados y se esconden. Las tórtolas sienten mis pasos y emprenden un vuelo que deja temblando el aire. Sigo y sigo, reconozco un muro de piedra donde llegué hace tres años, en un viaje en sentido inverso. Como si fuese un sueño el camino tiene algo de pasillo de una casa enorme y destartalada. Llego a ese espacio naranja y azulverdoso que tanto amo. Enfrente la isla de Tagomago. El alma sabe dónde nació por primera vez, mucho antes de que la vistieran con un cuerpo.

viernes, 17 de abril de 2015

HE YACIDO DÍAS ANIMALES en Sant Jordi




Acompañando este día lleno de amor a la palabra, estaré firmando ejemplares de mi poemario
He Yacido Días Animales.

Nos encontrarás en la mesa de la editorial Parnass, en Rambla de Catalunya, a la altura del número 26, entre Diputación y Gran Vía.

martes, 2 de septiembre de 2014



POESÍA A LA NARANJA

Todos los sábados de septiembre, a las 20.00 horas, abrimos un espacio donde encaramarse a la belleza y disfrutar de los sabores de la poesía

Empezamos el sábado 6 de septiembre, en luna creciente 
Se servirá un menú de poesía
Y para los más sibaritas se ofrece también una carta con especialidades de la casa que podrán elegir con la debida gentileza para goce de todos.

Intérpretes y oficiantes: Júlia Bel, Eva Hibernia, Karel Mena
Poemas de: Eva Hibernia, Júlia Bel y otras voces convidadas

Colaboración: 5 euros

Imprescindible reserva: 629109387
Aforo limitado

6 de septiembre a las 20.00 horas
Terraza anfitriona: Tres Torres 40, 3º2º
(FF.CC. La Bonanova, Bus H6, 14 y 16)


ES UNA IDEA DE LA TERRACITA POÉTICA DE SARRIÀ

lunes, 9 de junio de 2014

NIÑO FÓSIL_ la belleza cruda de la piedra que aún duele


Hace tiempo Albert Tola, amigo y compañero en el oficio de las letras, amigo y cómplice en la pasión por la escritura, me pasó un monólogo titulado El chico de los dedos rotos. Era un texto compacto y duro y si mal no recuerdo se ceñía en torno al recuerdo de un hecho muy específico en la vida de su protagonista. Como Albert y yo nos conocemos desde hace años sé que en él las obras maduran lentamente. La profundidad de su arte no tiene prisas, sabe cuando es tiempo para el magma de la escritura, cuánto es el tiempo para el reposo de lo escrito, cuánto el silencio para que los estratos del texto cristalicen cada vez más finos, más precisos, más implacables con la dimensión de lo que quiere contar. Por eso no me extrañó todo ese tiempo de lenta sedimentación y elaboración de la idea que le obsesionaba y que ha fraguado, al fin, en un texto al que voy a calificar de maravilloso, porque simplemente lo es. El alma de aquel primer chico de los dedos rotos ha encarnado de manera sublime en un texto mucho más complejo titulado Niño Fósil


Cuando preparábamos las conferencias que íbamos a dictar el pasado noviembre en Sgae Barcelona sobre el misterio de la creación y los procesos de la escritura asociados a los procesos del inconsciente, Albert me habló de la situación que había desencadenado la feliz metáfora que iba a vertebrar toda la estructura de Niño fósil. En 2011  participó en calidad de guionista en la película Interfencias de Pablo Zarezeansky –que ha cosechado premios en distintos festivales- y allí conoció al actor Rodrigo García Olza. Entre los dos surgió el deseo de elaborar un proyecto conjunto y en 2013 empezaron a reunirse para darle forma. Después de una de aquellas reuniones y para despejar la cabeza decidieron entrar en el museo del céntrico seminario de Barcelona que Albert no conocía. Entre bromas, sorpresas y alusiones al Génesis, deambularon por una sección del museo dedicada a la paleontología y a los fósiles. Y fue en ese instante cuando cuajó la metáfora que tan arduamente estaban buscando, el protagonista de la historia era un muchacho y un fósil.

Para mí el gran acierto de esta imagen, el niño fósil, no es sólo como la explora y la trabaja su autor, de una manera tan exquisita que el propio lenguaje y lo que va contando se convierte en estratos de diferente textura, en distintas capas de la memoria, en distintos paisajes cada vez más al hueso o al corazón de la voz y el alma de esa voz, también me parece extraordinario que esa contundente metáfora nunca pierde la riqueza de su naturaleza, nunca se literaliza en un único sentido. Hacer eso no es nada fácil. Y quizás esa virtud es la que permite que el sentido emocional del lenguaje cale más hondo dentro del espectador para reconocer el fósil que cada uno de nosotros llevamos dentro, con su propia historia, con su propio paisaje, con su frío detenido en una parte de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Otro de los aciertos de este texto, para mí, es el equilibrio de su belleza, una belleza que adquiere frases de una limpieza que refulge como un chispazo en el oído y que deja ecos de sentidos que van filtrándose adentro del espectador. Pero además el lenguaje se modula como un rico tapiz, lleno de ritmo y musicalidad, donde la cercanía del niño fósil nos apela, cobra ligereza, ironía, y también sus silencios, que adquieren la solidez de las raíces, los silencios desde donde se nutre la necesidad de decir. En ese equilibrio, en esa belleza, hay por encima de todas las cosas falta de artificio, de esteticismo. Todas las palabras tienen tacto, corazón, y por ello el texto toca a quien lo escucha, por eso el texto late.

Recuerdo que era una tarde de sol e íbamos paseando cuando Albert me dijo que había tomado la decisión de dirigir él mismo el montaje. Me causó tanta alegría como si me hubiera regalado un collar de diamantes. Durante los largos meses del proceso de ensayo hablamos en ocasiones de cómo iban las cosas hasta que un día me dijo, "lo tengo, es mi propuesta, puede que guste o puede que no, pero así es como yo lo siento y lo cuento". Tengo que destacar que en estos áridos tiempos de crisis Albert y Rodrigo han hecho la producción desde su bolsillo y desde sus riquezas, y es que ambos tienen la riqueza de tener talento y de conocer a profesionales talentosos que se han entusiasmado con el proyecto. Es el más difícil todavía, de la nada sacamos oro puro. Y la alquimia la han obrado, bajo la dirección de Albert, María Doménech que se ha encargado de la iluminación, el espacio escénico y la caracterización, Pablo Zarezeansky en audiovisuales, Constanza Brnzic en movimiento, Cecilia Ligorio en coach y colaboración a la dirección, Ignasi Pascual y Jordi Pascual en espacio escénico y por supuesto el actor Rodrigo García Olza. Además de este equipo artístico el montaje ha contado con la colaboración de Ana Yael en el diseño gráfico, Alfonso Díez en asesoramiento técnico, y el apoyo en producción de nuestra manager Montse Pascual que tanta fe deposita en el trabajo de Albert y en el mío. Después del estreno, con un vaso de vino y celebrando el esfuerzo y la emoción, María Doménech  me comentaba que había sido fácil y gratificante trabajar con Albert, un director generoso que escucha y dialoga con sus colaboradores.

Yo tuve el privilegio de asistir a la función en el ensayo general del día anterior al estreno y allí ya me quedé cautivada por la puesta en escena. El collar de diamantes que sentía que Albert me había regalado con su decisión de dirigir su texto resplandecía. De todos los montajes que he visto sobre sus otros textos éste es para mí, sin duda alguna, el que toma todo el aliento del texto y lo alza en el volumen carnal de la puesta en escena. La propuesta de Niño Fósil hace honor a la contundencia y la falta de artificio del texto, y en la sencillez encuentra una radicalidad que nos acerca suavemente a la orilla de las emociones demasiado grandes, porque las emociones que trabaja el texto son tan grandes que comportaban un riesgo de destrucción a la hora de traducirlas a lenguaje escénico. En ese vino de después del estreno hablaba con Cecilia Ligorio (¡cuánto talento y cuánta generosidad!) y le decía que para mí es un montaje Ying, usando la terminología de los taoistas, es delicado y a la vez está lleno de fuerza. Creo que Albert tiene un enorme instinto teatral y sabe muy bien cómo crear tensiones que dan profundidad y riqueza en la relación entre escena y espectador. Su sentido de la proporción y de la armonía, innatos en una persona con su basta cultura musical, hacen que la urdimbre invisible del montaje sea de un gran clasicismo, sin embargo los elementos tal y como son utilizados nos hablan contemporáneamente, en una frontera donde lo sacro y lo desacralizado se tocan y hacen emerger la dimensión espiritual de la pieza.

La noche del estreno coincidimos varios amigos, con los ojos brillantes y el entusiasmo en los labios. Recuerdo que Alfonso Levy me decía que le había impactado ese deseo del fósil que todos hemos sentido alguna vez: volverse piedra para no sentir ya más, pero... pero la piedra se da cuenta de que a pesar de ser piedra no sentir es imposible.

Espero, deseo y confío en que esta joya tenga larga vida en los escenarios, donde el buen teatro merece vivir y expandirse.



domingo, 18 de mayo de 2014

Nueva Ruta

Hace ya muchos días que La Peregrina parece guardar silencio. Y es que la laboriosidad empleada en otros proyectos y el silencio de la noche, que requiere tanta escucha, ha llevado mis pasos a otra cara de los caminos, menos visibles.

Sin embargo quiero deciros que abro otra ruta, hermana de esta peregrina, pero centrada en un único horizonte: la paz.

Si en La Peregrina la creatividad de la palabra es principalmente literaria, en Un Lugar Para La Paz, la creatividad de la palabra nace desde otro lugar interior que voy explorando a medida que construyo este nuevo territorio.

Para todos la bienvenida: unlugarparalapaz.blogspot.com.es

Namasté

lunes, 2 de diciembre de 2013

de azules turbios y palabras vegetales_maria mercè marçal visitada

Maria Mercè Marçal fotografiada por Rafael Vargas

Este año, que empieza a acabarse en el calendario, suma quince a los años desde la muerte de la gran poeta Maria Mercè Marçal. Fue otra poeta, mi querida amiga Júlia Bel, quien me descubrió la poesía de Marçal: un mundo de una extraordinaria fuerza y osadía poética. 
También he de agradecer a otra gran amiga, la versátil escritora Laura Freijo, que en uno de mis cumpleaños me regalara un cd -editado esta vez diez años después de la muerte de Marçal-, con catorce de sus poemas cantados por distintas voces.

Es muy hermoso llegar al buen puerto de una escritura que te alimenta y te da espejo de la mano de buenas amigas. Por ello me ha parecido muy bello el gesto de Júlia Bel de querer difundir y acercar más el mundo y el verbo de Marçal a través de unas jornadas que devuelven una mirada delicada sobre su figura y su obra. Gracias a iniciativas particulares como esta, y a la fuerza de la belleza que nutre el tesón, hay personas que cuidan la llama de la poesía y nos la ofrecen.

Bajo el título MMMXV Júlia Bel ha coordinado estas jornadas con el soporte del Ayuntamiento de Cornellà. Los tres actos conmemorativos que integrarán la propuesta se realizarán en la Biblioteca Marta Mata, que dispone de un fondo especial de autoras y que destacará durante estos días las obras tanto de la propia Marçal como sobre ella que constan en su catálogo.

Todos los actos se realizarán durante los tres primeros miércoles del mes de diciembre a la misma hora, 19.30

El primero es una instalación poética titulada Tèrbol Atzur  creada por Júlia Bel quien a partir de una serie de poemas y con obra fotográfica original crea un curioso herbario. La inaguración será el miércoles 4 a las 19.30  y permanecerá hasta el 21 de diciembre.

La segunda propuesta será el miércoles 11:  la conferencia Una barca hacia la libertad por la poeta Neus Aguado, quien conoció personalmente a Maria Mercè con la que trabajó en diferentes proyectos literarios. Además, Neus Aguado ha traducido a Marçal y es la responsable, junto a Luisa Cotoner, de la antología bilingüe que se editó en 2005 en Los Libros de la Frontera. 

Y el miércoles 18 se presentará el número 69 de Alga, la revista literaria dirigida por Goya Gutiérrez, que presenta un monográfico sobre Maria Mercè Marçal y que cuenta con la colaboración de 14 poetas y de la cantautora Rusó Sala.

Espero que os acerquéis a conocer, a estar, a amigar, con esta Bruixa de dol

Damunt un cel fil
amb unes vores fetes de puntes de coixí,
avui regna la lluna, amor,
i cap flor no es tanca.
                                                                                 M.M.Marçal

 
Tèrbol Atzur, de Júlia Bel

domingo, 24 de noviembre de 2013

raya el alba
piel estallada del fruto
noche

leve el pájaro
aún está por inventar
de nuevo sus alas

en cada ser tiembla
rojo el rocío

y hacia el río
vuelven las muchachas de agua
con sus cosechas

el pino negro entrega su negrura
y el almendro
llueve delicadamente blanco

la luz prende en cada espuma
nube, flor, cañaveral, pluma
y de repente he aquí, de nuevo, un nuevo mundo
y el surco trazado

de los caminos viejos

martes, 12 de noviembre de 2013

cuando me amas me amas me amas me palabras
me no
palabras me deshablas me enrojas
de casi amor o no
amor
de tu amargura amor
                                               me cuesta
abrir esa dura
esa roca
esa nieve
llamada corazón o no
palabra

palabra

del poemario NO PALABRA

sábado, 9 de noviembre de 2013

nana



pero llama
no me ardas
ardas
la dalia solitaria
la vívida corola
calladita de abejas

qué querías llama
¿un quejío?

toma mi entraña
toma mi entraña entraña mundo
toma mi mudo asombro
toma mi noche y en la sangre noche
y nana noche
nana niña
yo era una niña
pero el fuego madre,

pero el fuego

del poemario NO PALABRA

jueves, 17 de octubre de 2013

LaSal de nuevo a escena



De nuevo LaSal pide escenario. El entusiasta equipo de Cristina Lügstenmann ha adaptado el montaje a las dimensiones más pequeñas del Teatre Teresa Pàmies del CC Urgell en Barcelona. Cristina me dice que está contenta, ella siempre ha confiado en que por encima de cualquier condicionante técnico el texto se impone con fuerza y ya crea su propio cuerpo en la carne de los magníficos Ferran Lahoz, Montse Alcoverro y Joan Sureda.

Con pasión, con tesón, con oficio y amor todos los implicados en esta aventura teatral siguen sosteniendo la llama de este espectáculo.

Gracias a todas y a todos por ser el pulmón que insufla aliento a este texto tan querido para mí. La historia de tres personajes que abren puertas en nuestras conciencias y nos brindan la delicada intimidad de compartir las palabras cargadas de luz y cegadas también por su noche.

el viernes 18 y el sábado 19 a las 19.00 horas en el Teatre Teresa Pàmies del CC Urgell, Barcelona.

martes, 17 de septiembre de 2013

POESÍA, ALEGRÍA, SABIDURÍA (1)_el alimento PASOLINI, Neruda, Tsvietáieva, Dickinson



1.
Domingo 15 de septiembre. Amanece lluvioso y desabrido.  Ayer, cenando, mi amiga Karel me ha recordado que la exposición dedicada a Pasolini en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona concluye hoy. Siempre pasan estas cosas, uno lo va dejando y de pronto se encuentra con el susto de la desaparición. Cuando llego al museo la puerta está cerrada, la chica de la librería me explica que no abren hasta las once, y me dedico a ojear los libros allí expuestos. Hay un par de ediciones de Orgía y Fabulación, ambas traducidas por la gran Carla Matteini, sabia de voz áspera y mirada inteligentísima que fue mi profesora de teatro contemporáneo en la RESAD de Madrid. A ella debo mi entrada por la puerta noble, fascinante, gratamente acompañada por sus palabras, al conocimiento de autores que han sido fundamentales en mi cosmogonía y en mi capacidad de reflexionar nuevos horizontes. Uno de ellos, sin duda, es este hermoso ser llamado Pier Paolo Pasolini. Uno de los textos más preciados que poseo es su Calderón, otra pieza teatral bajo cuyo hechizo y relectura sigo viviendo y de la que sigo alimentando el ferviente deseo de encarnarla escénicamente (tarea, vive Dios, que necesitará de la ayuda de la Fortuna y exigirá de mí mis tuétanos)

Tres horas de minucioso paseo por la exposición que me parece magníficamente montada, aunque lamento algunas ausencias (incomprensiblemente no se menciona Teorema, novela y película para mí claves a la hora de aprehender el sentido sacro de Pasolini). Tres horas de intenso diálogo y regocijo con la obra, la imagen, los pequeños detalles.

Pasolini, a lo largo de mi vida y en este nuevo encuentro desde su perspectiva vital, me ha dado muchas cosas, mejor dicho, me ha restaurado e iluminado certezas que él ha expresado como nadie y que, a mi entender, vertebran, traspasan y hacen trascendente su almaobra: el inmenso amor a la vida, la celebración de la belleza, el sentido y el sentimiento de lo sagrado, la aspiración a la verdad como diana sobre la que arroja su aliento poético. Pasolini, poeta crístico, el mayor demoledor de falsos ídolos no solo religiosos sino de toda índole que alienan y esclavizan al ser humano. Y todas las armas en él: la risa, el absurdo, la tragedia, la entrevista, el cine, la palabra, la pintura, se convierte en una sola: ARTE. Pasolini nunca fabricó cultura, cosa esta última que agrada tanto al poder y a la que nuestra sociedad está condenada, condicionada y subvencionada. Una pátina de cultura es agradable. Por el contrario hacer y encontrarse con el ARTE es lo más aterrorizante para un sistema como el nuestro. Todos los juicios a los que se vio sometido se resumen en una misma imputación, a mi entender: el escándalo es EL ARTE.

Como yo lo siento, el ARTE exige un contacto total. No es agradable, ni estéticamente complaciente, ni moralmente confortable, no es un roce gentil. No sé qué escritor dijo que lo que esperaba de la lectura de un libro es salir con la sensación de que le habían dado un golpe, que lo habían transformado. Para mí también es así. Y esa transformación no es si no el encuentro con nuestro sagrado. Y quien ha tocado su sagrado ya sabe que de ahí se nace una y otra vez (lo que quiere decir que otras partes mueren).

El discurso de Alberto Moravia en el funeral de Pasolini me puso los pelos de punta. Cuánta verdad desesperada en su grito: ¡nos ha dejado un poeta, y poetas hay pocos, sólo nacen 3 o 4 cada siglo! Somos huérfanos de Pasolini desde 1975. Gracias a dios nos dejó su obra, para alimentarnos en los duros días, esperanzados días porque nos obstinamos en nuestra fe de que un mundo mejor está viniendo (probablemente aquí el nos es mayestático).

No me canso de mirar su rostro, tanto en las entrevistas como en las fotografías. Su hermoso y abruptamente consumido rostro, quizás el poema más bello, profundo y misterioso que labró pacientemente, incesantemente. La erguida figura, el plante elegante al caminar.

La impresión más luminosa y desgarradora que me acompaña cuando salgo al vestíbulo de salida, es la de haber entrado en contacto con un hombre bueno, un ser ofrecido, fraterno, una persona entregada al oficio del amor, una sensibilidad custodia de todo lo esencial que estamos en peligro de perder, un corazón bravo y valiente, un aliento creador capaz de reinventar o de destruir, un amigo, un poeta.



lunes, 22 de julio de 2013

CELIA


Sencillamente gracias, lo primero, por haberte conocido. Nos recuerdo charlando calle abajo, por esa amplia y fea avenida donde estuvo la casa de vuestra infancia - la tuya, la de mi madre -, casa que yo no conocí pero de la que mi hermana, cinco años más mayor se acuerda perfectamente.

Venías cada verano desde Valencia y traías algo muy bonito a mi vida, un cariño especial, una luz clara y verde de tu mirada. Hermosa, me llamabas, hermosa. Una vez, siendo pequeña, me diste un mordisco. Me hizo daño, me sorprendió, pero desde el primer momento he integrado ese recuerdo con cariño, porque no he sido ajena a esa forma de querer un poco gulosa, un tanto animal.

Me vienen a la cabeza, también, fotografías tuyas en blanco y negro, junto a mi madre -que en ese momento es una chica joven sonriendo a la cámara, a alguien al otro lado de la foto y que no imagina que, años más tarde, ese alguien será otra chica, su hija-, del brazo de tus amigas, en meriendas campestres, en una caseta de tiro, con unos sombreritos de fiesta graciosos y ridículos junto al hombre con el que más tarde te casarías.

Aunque no te conocí en esa época, sin embargo, tu presencia en esas fotos me es muy cercana. Casi puedo escuchar tus anhelos.

Uno de los recuerdos más maravillosos que tengo es estar contigo un verano en el mar de Oropesa, una playa infinita y un día de olas y fuerte resaca. Nos metimos al agua en una punta de la playa y la mar nos fue llevando, a sacudidas, hasta la otra. ¡Cómo nos reímos! No podíamos hacer otra cosa que reír y tragar agua. Fue un tiempo de epifanía, de comunicación total sin palabras: la alegría de estar, de estar juntas, de compartir ese vaivén, ese jaleo de la vida, esa sal que escuece, ese sol ardiente, esa fuerza del agua que agota, que te hace fluir aunque no quieras, esas zarpas marinas, brillantes, cósmicas, y gozarlas como un juego. Teníamos, en ese continuo zarandeo de olas que nos rompían encima, miedo, excitación, grito y la defensa de la risa. Y la defensa de la risa era también un placer de verdad, total, desafiante, casi tan fuerte como el empuje del mar que nos arrastraba. Nos agarramos de las manos, nos miramos a los ojos, aparecíamos y desaparecíamos entre la espuma. Fue una aventura.  Un tesoro.

En la casa de mis padres hay algunos cuadros de los que pintaste. A mí me hiciste una copia de Modiliani porque sabías que me gusta mucho. Es un desnudo femenino. Por la inclinación de la cabeza, por la oscuridad abismal de los ojos, esa mujer desnuda al óleo se esconde y se muestra al mismo tiempo.  Supongo que todos somos así, puntas de un iceberg, apenas emergidos entre las aguas de la personalidad que nos vamos construyendo para poder ser sociales. Sin embargo no se nos escapa que una persona es mucho más que todas las palabras que dijo, los hechos que vivió, las decisiones que tomó, los acontecimientos que se le impusieron, los pensamientos que realizó, incluso el amor que dio. Una persona es algo tan misterioso que me sobrecoge intuirlo. Y como en los perfumes, la esencia es invisible pero evidente. Yo siento la huella de tu esencia en mí, Celia, indeleble. Gracias, de nuevo, por haber estado en  mi vida.

Sólo una vez hablamos de Dios, y me dijiste: el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Me doy cuenta, una vez más, que yo que te quiero y sigo aquí, sobre esta tierra, soy el hoyo donde quedas muerta y el bollo donde sigues viviendo. En mi corazón y en mi mente están las imágenes del pasado, y el recuerdo muy nítido de tu voz clara, el arco griego de las cejas y el perfil de la nariz. Está lo que ha sido y está lo que sigue siendo.  La mente y el corazón no admiten la muerte como fin, corte radical y vacío; siguen tejiendo con otros hilos invisibles vida y vida, y esto es quizás porque ni el corazón ni la mente están sujetos a las leyes del tiempo sino que obedecen una sabiduría más arcana e ilimitada.


Hoy tu cuerpo transita y se trasmuta en el abrazo del fuego. Una llama, también, en estas palabras. Una llama que no aniquile, sino que expanda para ti y en ti  la luz y la gracia, las bendiciones, la belleza sobre cada segundo vivido en esta tierra, el vuelo y la verdad del umbral. Así sea.


miércoles, 12 de junio de 2013

miércoles, 3 de abril de 2013


tiempo
susurro
canción esquiva


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lentas campanas
hunden el aire caliente de esta tarde
lo aplastan
como pezuñas en el barro
como cuerpos caídos
desde el ángel


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consuelo de café con leche
sola 
libros cerrados


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gotas abiertas
a más sed
posadas en los aleros
                                        como arpegios
de transparencia


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caminar
esta hora
erizada
prolongada
en sombras tenaces


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alas
ya el impulso
pero alas


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la cerca
la línea roja detrás de los chopos
la sombra ruidosa de los perros
volviendo


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camino
oculto
encontrado


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frío
nubes violetas
cielos que huyen


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línea
delgada de tu puerta
cerrándose



pequeñas canciones esquivas de este marzo y sus puertas
eva hibernia





martes, 26 de marzo de 2013

ELS JOGLARS Y EL COLOQUIO DE LOS PERROS


Todavía era febrero cuando subimos a ver a Els Joglars a su fantástica cúpula en Pruit. La nieve y la ventisca habían dejado muy hermosa la montaña.

vista desde la entrada de la Cúpula, en Pruit. El camino de entrada a los ensayos. foto E. Hibernia


Después de 50 años de compañía Els Joglars inicia un nuevo giro y andadura apoyándose en su querido y ya trabajado Miguel de Cervantes. De él toman El coloquio de los perros para crear una "pieza joyita". Entre las novedades está la dirección del espectáculo asumida por Ramon Fontserè, quien también interpreta al perro filósofo Cipión.

Son las diez de la mañana y las estufas dentro de la cúpula chutan a todo gas. Ramon, Pilar, Dolors y Xavi están mirando cómo resolver mejor la limpieza de movimientos en una de las escenas finales. Con paciencia de artesanos la repiten una y otra vez. Ramon, desde la silla de dirección está al cien por cien tanto en la concentración con que como director mira la escena como en las réplicas que como actor les está dando a sus compañeros. Me admira la energía y la presencia con que se sitúa a ambos lados.

A lo largo de los ratos que pase en la cúpula voy a disfrutar del placer de ver trabajar a este equipo de manera tan fina, tan meticulosa, poniéndolo todo cada vez que pasan por enésima vez sobre un minuto de espectáculo que no acaba de convencer a su director. A estas alturas ya hacen un pase diario de la función, sin embargo todavía hay espacio para la creación, para la generosidad entre compañeros que bulle con esa alegría lúdica que tiene que ser inherente al teatro.

Ramon da un plazo para que los actores terminen de calentar y se meten de lleno en el pase. Frente al escenario queda la mirada atenta de Martina Cabanas, quien hace la ayudantía de dirección y firma la dramaturgia junto a Albert Boadella y Fontserè. Descubro en Martina a una "todoterreno" con una gran capacidad de escucha y trabajo.

Pilar Sáenz y Ramon Fontserè como Berganza y Cipión. Dolors Tuneu y Xavi Sais como Tina, la pija, y el doctor castrador...
Foto Rubén Ibarreta


En el pase voy asistiendo a un montaje que apuesta por la esencia de la convención teatral, por la magia de hacer de lo poco, mucho, muchísimo. Con una de las escenografías más sobrias que se puedan imaginar se nos va desgranando una historia que pasa por diversos lugares, peripecias y personajes. El trabajo de dramaturgia ha sabido aunar de manera convincente el lenguaje de Cervantes, asumido por los dos perros parlanchines, Berganza – Pilar Sáenz y Cipión- Ramon Fontserè, con un lenguaje más actual y accesible puesto en boca del entrañable guardián de la perrera (Xevi Vilà) y los diversos personajes que pasan por la vida de estos dos perros. Estos personajes, al ser una memoria, un tiempo pasado, son diferenciados del tiempo presente por medio de un trabajo actoral desde la máscara y la Comedia del Arte. Los actores Dolors Tuneu y Xavi Sais se reparten un buen número de personajes, unos humanos, otros perros compañeros de perrera.

Todo el montaje es una apuesta por el valor de lo puramente teatral, del juego y la convención por encima del realismo: la descontextualización de objetos, la plasticidad de los cuerpos y la palabra, el espacio vacío como posibilidad infinita. El montaje fluye desde una aparente sencillez que conlleva un ímprobo trabajo, muchos descartes y una sabiduría del ritmo que está fraguada en años de experiencia.

Me llega El coloquio de los perros como una obra de risa suave, persistente. Cabalga ligera y atrapa la atención. Hay momentos que podrían explotarse hasta el desternillamiento porque son todos unos magníficos actores que manejan la comedia como nadie, pero el pulso del coloquio conmina a seguir ligeros, al galope, de historia en historia.

Manolo, el guardián de la perrera, es interpretado por Xevi Vilà. su escucha y su asombro guían a la escucha y al asombro del público.
Foto Rubén Ibarreta


Acaba el pase y el equipo se reúne cerca de una estufa para pasar notas. Yo deambulo por el espacio, me voy fijando en pequeñas cosas, en el vestuario colgado de las “burras” a ambos lados del escenario, en el mundo de cosas de detrás del gran banco que preside la escenografía, en lo quietos que se quedan los zapatos una vez que se quedan sin pies y sin excusa de caminos. Pienso también en que Els Joglars ha sabido cumplir un deseo que yo tenía cuando era jovencita y soñaba con dedicarme al teatro, el ser capaz de reunir una compañía y una estructura e infraestructura de trabajo que permitiera la creación libre. Hoy, con este 50 + 1 que es El coloquio… se suma a ese valor conseguido a través de años de investigar y crear la audacia de enfrentar estos difíciles tiempos ofreciendo un trabajo clásico y contemporáneo a la vez, esencial e imaginativo. Pocas son las compañías que se permiten y defienden un espacio de creación y ensayos de tres meses a jornada completa, pero las consecuencias de esa pasión y respeto por su trabajo brillan en el escenario.

Rubén Ibarreta ha recogido dos días de seguimiento atento a los ensayos y devenir de la compañía en sus cámaras. Una muestra del trabajo se puede ver en ENSAYANDO EL COLOQUIO. Cuando me enseña el recorrido por las fotos hay una de ellas que comentamos con igual emoción. Pilar, Ramón y Dolors, en el camino de nieve, tras cerrar la cúpula y un día de trabajo. Los primeros en abrir, los últimos en marcharse. Un momento fuera del escenario que habla de perseverancia y  valor.

Y ya era marzo cuando fuimos a Torelló a ver un ensayo general con público. Trescientas personas disfrutamos de lo lindo, y al acabar, en el vestíbulo, se escuchaba la misma profecía en cada corrillo: será un éxito. Así que eso espero, ¡feliz éxito, feliz Pavón y feliz y larga gira!

* Els Joglars estrenan El coloquio de los perros el miércoles 27 en el Teatro Pavón de Madrid.

Una de mis imágenes favoritas que capta el sabor del espectáculo y habla de estos magníficos actores.
Foto Rubén Ibarreta.


lunes, 4 de marzo de 2013

Júlia Bel en el Laberinto


 
Júlia en rojo. Una tríptico de una de esas tardes de común encuentro en Riereta. Fotos Eva Hibernia.



Este viernes 8 de marzo, a las seis de la tarde, en la tertulia El Laberinto de Ariadna que se instala en la quinta planta del Ateneo Barcelonés, la poeta Júlia Bel comparte con el público una panorámica escogida sobre su obra. Nuestro común amigo, Alfonso Levy, la acompaña en la mesa y hace las presentaciones, y seguro que será una presentación muy especial no sólo porque el sello de Alfonso es siempre único, sino porque sé que hay muchas cosas en común en la mirada y la sensibilidad de estos dos artistas.

Conozco a Júlia desde hace muchos años, somos amigas y hemos sido vecinas, socias, aventureras en el común sueño de hacer de la belleza, la poesía y el teatro nuestro oficio. Nuestra larga trayectoria de diez años con la Compañía Delirio, dando forma a una variedad de proyectos multidisciplinares está plagada de anécdotas, ilusión y mucho esfuerzo.

Pero sobre todas las cosas el inicio de nuestra amistad fue la poesía, y una de las cosas que más me gusta son nuestras tertulias espontáneas sobre tal o cuál poeta, leyéndonos cosas en voz alta, reflexionando e inspirándonos mutuamente alrededor de unas aceitunas y un buen vino tinto. Históricos y épicos son nuestros encuentros en el gran terrado de Riereta, donde yo vivía en el ático 1ª y ella en el ático 2ª, y allí, de camino a tender la ropa tocaba su puerta y hacíamos un ratito de charla, o compartíamos algún escrito que estaba recién sacado del horno.

Mucha y buena tinta merecen esos días. En esos años de amistad y confidencias he ido viendo como crecía el volumen de su obra, como su voz se iba transformando, adquiriendo matices, estableciendo afinidades con la sencillez del cuerpo de la poesía popular, dejándose inspirar por lienzos, ríos, corrientes musicales, lenguas semíticas, paisajes.

Disfruto mucho de la poesía de Júlia, y disfruto al máximo cuando la lee en voz alta, porque lo hace muy bien. Ella empezó trabajando en radio y después, a través de su dedicación escénica, ha sabido dedicarle atención y educación al arte de la rapsodia. No es fácil que un poeta diga bien su poesía y en Júlia hay una fusión entre voz y poema de una sencillez conmovedora, una potente presencia y un respeto al ritmo interno del poema musical y elocuente.

Es un privilegio conocer a una gran poeta y ver por dentro su cocina literaria, haber compartido la intimidad de muchos momentos, asistido como primera oyente a algunos maravillosos nacimientos. Es un privilegio estar cerca de alguien con una calidad humana y artística tan especial. Auguro para ella, que viste el vestido de la modestia y seduce con su timidez, un lugar importante y reconocido en nuestras letras, en las castellanas y en las catalanas. Así que amantes de la belleza, de la poesía, lectores, editores, cervatillos que corréis por Rambla Catalunya, si leéis esto ya sabéis que podéis compartir ese privilegio, unas horas, bebiendo de la fuente inspirada de esta gran poeta.